Para la entidad, esta situación más estrecha "conforma un foco de alerta en el frente externo".
De acuerdo a la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), “desde que se inició la fase ascendente del precio del cobre en 2003, el país ha alcanzado superávits entre exportaciones e importaciones que han fluctuado entre US$10 mil millones y US$20 mil millones al año, los que sumados para los últimos siete ejercicios ascienden a nada menos que US$95 mil millones”.
Para la entidad, sin embargo, “las holguras han tendido a reducirse gradualmente, conformando un foco de alerta en el frente externo. La balanza de bienes y servicios bajará, según nuestras estimaciones preliminares, a alrededor de US$3.500 millones en 2012, desde los casi US$8.400 millones de 2011, los US$13.500 millones de 2010 y los US$22.800 millones de 2007.
Este cálculo asume un crecimiento del PIB del orden de 4,7% para el año y un valor medio del cobre igual al observado durante el primer trimestre, es decir, de US$3,75 por libra”. El fenómeno, apunta, sería aún más nítido en 2013, para cuando se proyecta un déficit cercano a US$2.500 millones (-0,9% del PIB), algo inédito desde 1998.
“Hasta ahora la holgura dejada por los envíos de cobre diluyó la urgencia de fortalecer al sector exportador, pero a estas alturas, reforzar la competitividad no es solamente un aspecto fundamental para acelerar el crecimiento sino, sobre todo, para elevar los quantum exportados no cobre y evitar que el frente externo se transforme, por esa vía, en una restricción al crecimiento interno.
La Agenda para la Competitividad cobra plena relevancia en este nuevo contexto que se perfila en la economía” doméstica, concluyó Peter Hill, presidente del organismo.
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