El IPSA acumuló un retroceso de 5,3% en las últimas cinco sesiones, con lo que redujo su rentabilidad anual a 1,5%. Inversionistas han optado por liquidar posiciones desde sectores vinculados al ciclo económico.
La bolsa chilena tuvo un desempeño negativo la semana pasada alineándose con sus principales referentes financieros del exterior. El pesimismo de los inversionistas se produjo básicamente por los temores que existen sobre las economías europeas, que canalizaron las sesiones anteriores en la falta de consenso político en Grecia, los temores de contagio a las economías de la periferia y la rebaja a la clasificación de riesgo de bancos españoles.
Esto fue determinante para que el mercado accionario local tuviera su peor comportamiento semanal desde noviembre del año pasado, cuando en la penúltima semana de ese mes evidenció una pérdida de 7,3%. En las últimas cinco sesiones el IPSA completó un retroceso de 5,3% finalizando en 4.239,71 puntos (el viernes alcanzó su novena caída de manera consecutiva al perder 0,9%), con lo que redujo su crecimiento de 2012 a sólo 1,5%.
En cuanto al índice general de la plaza chilena, este cayó de las 21.000 unidades, encontrándose actualmente en 20.563,78 enteros después de ceder 0,7% en la jornada anterior y 4,5% la semana pasada.
El viernes se transaron montos por $76.177 millones a través de 9.484 negocios, los que aportaron para que la semana pasada se materializaran órdenes de compras y ventas por $448.130 millones, lo que refleja cierta cautela de los inversionistas frente a los activos de renta variable.
Las caídas estuvieron asociadas a sectores vinculados al ciclo económico, destacando las ventas en firmas constructoras e inmobiliarias, cuyos papeles mostraron desvalorizaciones hasta de 15%.
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