La bolsa chilena completó ayer su séptima caída de manera consecutiva. El índice selectivo redujo su crecimiento de 2012 a 3,3%.
El mercado bursátil continúa viéndose afectado por el pesimismo generalizado que existe sobre las economías de Europa, principalmente sobre los efectos en el sistema financiero que están generando los problemas políticos de Grecia. A esto se suman las preocupaciones sobre Francia y España, además de las expectativas de que los países no cumplan con los planes de austeridad. Los inversionistas no han discriminado y han salido a liquidar posiciones en activos de renta variable. De hecho, todos los referentes sectoriales terminaron en terreno negativo, a excepción del Utilities que cerró plano, sólo beneficiado por compras de inversores externos en eléctricos y por el carácter defensivo que tienen sus componentes, siendo utilizados en algunos casos como refugios. Con este panorama, ayer se concretó la caída del IGPA desde los niveles de 21.000 puntos. El índice general ayer se replegó 0,9% finalizando en 20.865,8 enteros, mientras que el indicador selectivo bajó más de 1% terminando en 4.313,7 enteros (este último redujo su rentabilidad de 2012, la cual ahora asciende a solo 3,3%). Estos datos fueron el reflejo del aumento en la cotización de 26 activos y el descenso de 56 títulos. En la sesión anterior se materializaron órdenes de compras y ventas por $111.246 millones a través de 11.246 negocios, destacando las operaciones por $28.377 millones que se hicieron en las acciones de ECL, las que se desvalorizaron 2,5% a $1.189,9.
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