Promoveremos con fuerza la innovación y el emprendimiento como factores fundamentales para aumentar la productividad de los factores y fortalecer el crecimiento económico.
Para construir sobre roca y no sobre arena, en este siglo XXI debemos invertir en los pilares de la sociedad del conocimiento y la información. Pienso en el desarrollo del capital humano de nuestra gente, que es la mayor riqueza de que disponemos; en el fomento de la innovación y el emprendimiento, que son los únicos recursos realmente inagotables con que contamos; en la inversión en ciencia y tecnología, que abrirá oportunidades insospechadas en el fututo; y en la promoción de mercados más dinámicos y flexibles, que son los que nos permitirán responder oportunamente y aprovechar en plenitud los enormes y rápidos cambios y oportunidades que son el signo de nuestros tiempos. No podemos olvidar que por llegar tarde a la revolución industrial, somos hoy un país subdesarrollado. Ahora no podemos llegar tarde a la revolución de la sociedad del conocimiento y la información. Por eso aumentaremos de 0,7% a 1,5 % del PIB la inversión en ciencia y tecnología, con alianzas y esfuerzos compartidos entre el Estado, las universidades e institutos y la empresa privada. Promoveremos con fuerza la innovación y el emprendimiento como factores fundamentales para aumentar la productividad de los factores y fortalecer el crecimiento económico. Nos hemos propuesto llegar con banda ancha y con Internet a todo Chile, para lograr un acceso universal a la infraestructura digital, con precios que sean asequibles y competitivos. Esta meta significará, sin duda, un enorme desafío para la industria de telecomunicaciones, pero también para la industria de la tecnología y la información. Asimismo, estamos implementando la portabilidad del número telefónico tanto móvil como fijo, un cambio que representará un gran estímulo para tener una mayor competencia que, en definitiva, es el principal motor del progreso. También nos hemos planteado llegar con banda ancha y computadores a todas las escuelas de Chile, porque necesitamos que nuestros estudiantes no sólo tengan acceso sino también pleno dominio de las tecnologías de la información y el conocimiento. Sólo así lograremos que todos los estudiantes de nuestro país se incorporen como protagonistas y artífices de la era digital. Para ir midiendo sus avances y progresos, agregaremos una prueba Simce de las tecnologías de la información y el conocimiento. En materia de emprendimiento, nuestras metas también son muy ambiciosas, porque queremos transformar a Chile en un país de emprendedores. Nuestra meta es crear 100.000 nuevos emprendimientos durante nuestro gobierno y que las empresas puedan crecer y desarrollarse de manera que las pequeñas puedan llegar a ser medianas, y las medianas puedan mirar al cielo y llegar a ser grandes. Porque no queremos que Chile se siga concentrando en pocas grandes empresas exitosas y que todo el resto tenga que ser dependiente. Hemos establecido un nuevo trato con las Pymes, por eso, hicimos una reforma tributaria pro PYME que eximió a más de 650.000 micro, pequeñas y medianas empresas con ventas iguales o inferiores a 50.000 UF, del pago de impuestos sobre las utilidades que reinvierten con un tope de 2.500 UF. De este modo, estamos premiando al empresario que reinvierte, porque crea trabajo, oportunidades y progreso. También hemos reducido a la mitad el impuesto de timbres y estampillas, del 1,2% al 0,6%, a millones de personas naturales y jurídicas, muchas de ellas Pymes. Esto significa que el costo total de un crédito hipotecario o de consumo o de un préstamo para capital de trabajo o de inversión se redujo también en un 0,6%. Presentamos al Congreso Nacional un proyecto de ley que va a reducir de 27 días a 16 días el tiempo y de $600 mil a $300 mil el costo necesario para formar una nueva empresa, simplificando la obtención de patentes municipales, documentos tributarios y los requisitos de publicidad de extractos para formar, modificar o disolver sociedades, de forma tal de que se hagan por vía electrónica y en forma gratuita. Estamos reformulando íntegramente “Chile Compra” para que los pequeños y medianos empresarios puedan acceder a él de manera más simple, expedita y eficaz. Y también, para predicar con el ejemplo, vamos a crear un “Chile Paga”, porque sabemos que el Estado muchas veces se aprovecha de su tamaño y poder de negociación para postergar el pago de sus obligaciones con las Pymes. Queremos focalizar la ayuda de instituciones como Corfo y el BancoEstado en las micro, pequeñas y medianas empresas; crearemos un portal on line para poder factorizar las facturas en forma expedita y a un costo adecuado; y fortaleceremos el Fogape, Fogain y el sistema de garantías recíprocas, para que cada empresario pueda acceder a un certificado de garantía estatal y negociar la mejor tasa con el sistema financiero sin quedar amarrado a un sólo banco, como ocurre tantas veces. También, a través del Ministerio de Economía y Corfo, estamos implementando diversos mecanismos para ayudar a las Pymes exportadoras a enfrentar de mejor manera las fluctuaciones del dólar. Para ello, Corfo va a extender garantías parciales a los riesgos crediticios asociados a los contratos de futuro de dólar tomados por las Pymes con los bancos. Asimismo, hemos presentamos al Congreso Nacional el proyecto de ley que crea el Sernac financiero, de manera de evitar los abusos y proteger de manera mucho más oportuna, efectiva y eficaz los derechos de los clientes de los bancos, financieras, casas comerciales, compañías de telecomunicaciones y empresas de transportes, entre otras. Este proyecto se encuentra actualmente en la Comisión de Economía de la Cámara de Diputados y esperamos que sea muy pronto aprobado por la unanimidad de los parlamentarios. Muchos de los problemas que tenemos en Chile son los mismos que nos han acompañado en nuestros 200 años de vida independiente: la pobreza, el sub-desarrollo, las desigualdades excesivas, la falta de igualdad de oportunidades, entre otros. Y por tanto, si queremos empezar a resolver problemas y no seguir acumulándolos, tenemos que empezar a hacer las cosas de manera muy distinta a como se han venido haciendo en el pasado. Hagámoslo bien, hagámoslo “a la chilena”.
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