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04/03/2010


Pésimo Manejo de Crisis

     
   
     

Con el correr de las horas, comienzan a confirmarse las impresiones preliminares de descoordinaciones en el Gobierno y el vacío de poder observado en el país luego de producido el terremoto. Las Fuerzas Armadas y de Orden, como lo han señalado sus máximas autoridades, estaban listas desde el primer momento, como corresponde, para asumir complejas tareas ante la emergencia, pero supeditadas al mando civil, se vieron inmovilizadas.
Sólo cuando la situación de caos y los desórdenes, producto de los saqueos y el vandalismo, desbordó a las autoridades y policías locales, el Ejecutivo se allanó a decretar estado de catástrofe, limitado a las zonas más afectadas del Maule y Bíobío. Mientras, grupos de delincuentes se organizaron para asaltar diversas localidades, manteniendo amenazada a la población azotada por el terremoto.

AVISO SOBRE TSUNAMI
Sin embargo, la situación que plasma, con crudeza, la inoperancia del Gobierno, es su responsabilidad al no dar el aviso de tsunami a la población.
La estrategia comunicacional para delegar en la Armada la responsabilidad de esta situación, es inaceptable. El simple recorrido de los hechos demuestra que la falla estuvo en la Onemi, Oficina de Emergencia-Ministerio del Interior, porque el Servicio Geológico de Estados Unidos notificó del peligro de la eventualidad de tsunami sólo minutos después de las 0:34 horas del sábado, cuando se produjo el movimiento telúrico. A las 03:44 el organismo estadounidense emitió la alerta para Chile. A las 3:55 el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico, SHOA, (dependiente de la Armada) comunica verbalmente a la Onemi sobre la situación.
Todo lo que vino después, no debió haber ocurrido. Nada aportaron las intervenciones ni declaraciones posteriores de la Presidenta Bachelet ni de la directora de la Onemi, Carmen Fernández. Muy por el contrario, al interrumpir el protocolo de acción en estos casos, alteraron el curso de las comunicaciones entre organismos especializados, que debieron actuar con autonomía.
La Presidenta y la directora Fernández descartaron un tsunami hasta entrada la luz del día luego de esa larga madrugada que vivieron los chilenos. El doctor Alberto Maturana, quien fuera director de la Onemi, ha sido enfático en establecer su punto de vista, en razón de su experiencia al frente de dicho organismo. De hecho, señaló que la tragedia se pudo haber evitado, ya que mucha gente que había arrancado hacia los cerros, volvió a sus hogares cuando descartaron que se pudiera producir un tsunami.
Ante esta situación, a Maturana no le cabe duda que la Onemi es el gran responsable.
Entre tanto, el país quedó cortado, y en la completa oscuridad respecto de lo acontecido, porque no hubo comunicación satelital ni construcción de puentes mecanos que hubieran permitido la conexión entre ciudades. Todo ello se habría evitado si, de manera resuelta y oportuna, se hubiera entendido que en la emergencia las Fuerzas Armadas son las llamadas a actuar, en virtud de su esencia profesional. 
Ante las críticas, la Presidenta se ha defendido ayer diciendo que después de la guerra todos son generales. La ciudadanía solamente pide que quienes tienen a cargo la conducción del país asuman sus responsabilidades, porque la ineficiencia en sus decisiones en estas horas, ha tenido un costo de vidas. Nunca se sabrá cuántas personas pudieron haber sobrevivido de haberse adoptado las medidas adecuadas. Pero, lo cierto es que la actuación de las autoridades demuestra que no estaban aptas para enfrentar esta emergencia.