“Como medida preventiva y de ordenamiento, la compañía ha suspendido sus actividades de embotellación y de vendimia, esta última que inicialmente comenzaba en algunas bodegas el pasado 1º de marzo”, informó Viña Concha y Toro, controlada por la familia Guilisasti. Agregó que “las operaciones de embotellación y demás plantas de la compañía se estarían reiniciando en forma gradual dentro de la semana próxima, sujeto al restablecimiento de los servicios básicos”. De las once bodegas, los principales daños radican en las ubicadas en Peumo, Pencahue y Lontué. La de Chimbarongo –la más grande–, así como la bodega vinificadora de vinos premium de Puente Alto, presentan daños menores. Asimismo, la compañía estará en condiciones de recibir, en forma gradual, en sus distintas bodegas para las operaciones de vendimia. La firma, gerenciada por Eduardo Guilisasti, comunicó que todos los activos de la sociedad y filiales están asegurados contra terremotos y sus efectos.
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