Aunque no son afectados directamente, por no operar en las zonas devastadas por la catástrofe, la industria del salmón igualmente vive momentos complicados por la coyuntura actual. César Barros, presidente de SalmonChile, indicó que “el mayor problema radica en la falta de oxígeno en nuestras pisciculturas, ya que la planta de Indura que lo produce está en Concepción y no se encuentra operando, pues necesita 5 MW para funcionar y no los tiene. También, existen dificultades en la distribución de petróleo hacia nuestros centros, y sólo tenemos un abastecimiento mínimo de combustible, satisfaciendo parcialmente la demanda”. A su vez, Barros alertó que “si pasa más tiempo, comenzarán a morir peces. Cada empresa tiene distinta capacidad de autoabastecimiento, pero en la mayoría de éstas, todo se va a agravar aún más desde mañana (hoy). La situación es urgente, pues aunque algunas de nuestras piscinas acuícolas de la IX Región cuentan con generadoras de energía propias, no generan lo suficiente”. En todo caso, Barros señaló que han intentado cubrir en parte el problema “entregándoles menos alimento a los peces y dándoles más agua, de esta manera, estabilizamos su metabolismo para que requiera menos oxígeno”, agregando además que “comprendemos que tanto las empresas proveedoras Indura y AGA prioricen a los hospitales y centros de salud, ante la escasez del recurso, sin embargo, esperamos se normalice lo antes posible esta situación contingente dentro de nuestra industria”.
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