La propuesta ha encontrado, desde distintos prismas, la oposición tanto de republicanos como de demócratas, mellando la popularidad del mandatario.
El presidente estadounidense, Barack Obama, expuso ayer su caso sobre una reforma amplia al sistema de salud, en un plan que genera dudas incluso entre los demócratas y en momentos en que los sondeos muestran que el tema pierde respaldo público. La propuesta ha encontrado oposición de diferentes frentes, con un grupo de demócratas conservadores cuestionando el costo y financiamiento, demócratas liberales preocupados de que sea insuficiente y republicanos atacando el precio del plan de más de US$1 billón y viendo la oportunidad de asestar una fuerte derrota política a Obama. “Necesitamos ponerle un freno a este presidente. Ha estado en una ola de gastos desde que asumió el Gobierno”, afirmó el senador republicano Jim DeMint, un conservador que recientemente dijo al programa “Today” de NBC que el debate sobre el sistema de salud sería el “Waterloo” de Obama. Al cierre de la presente edición de ESTRATEGIA, el mandatario comenzaba su alocución por televisión con el objetivo persuadir a los distintos actores sobre la importancia y efectividad del bullado plan sanitario. Cae Aprobación Los planes de reestructuración del sistema contemplan un programa de seguro médico administrado por el Gobierno para competir con las firmas aseguradoras privadas, ampliar la cobertura a la mayoría de los 46 millones de estadounidenses sin seguro médico y contener los crecientes costos del cuidado a la salud que crecen más rápido que la inflación. Pero los detalles han demostrado ser complicados para poder ser digeridos por los legisladores, mientras una serie de sondeos de opinión muestran que los niveles de aprobación de Obama bajan y que el respaldo para el tema de la salud cae por debajo del 50%, según una encuesta del Washington Post.
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