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13/07/2009

CLAUDIO SAPELLI
Chile Es Penúltimo en Empleo Entre Países de la OCDE

     
   
     

Para el economista de la Universidad Católica, el mercado laboral doméstico adolece de problemas estructurales como el aumento sistemático de la desocupación entre las personas con baja calificación y la ausencia de ajustes vía precios.

—Se prevé que los desempleados superen los 900.000 este invierno, ¿Comparte esa estimación?
—No me gusta ese término como indicador del estado del mercado laboral, ya que mezcla la pérdida de puestos; y, algo peor, se juzga qué ocurre con la fuerza de trabajo. Entonces, para predecir lo que sucederá con esa tasa hay que analizar ambas variables, y eso es una tarea extremadamente compleja e inútil.
—¿Por qué?
—Ese elemento tiende a subir cuando hay una mejoría, porque la gente comienza a darse cuenta que hay vacantes y sale a buscarlas. Si la situación está muy negra, se da el efecto inverso: quienes demandan una plaza, al no encontrarla, deciden dejar de perder el tiempo; se quedan en la casa y pasan a estar inactivos. Eso, que es malo, sería más positivo para la desocupación.
—¿En qué momento pasaremos de la destrucción a una creación de puestos?
—Este año, pero no podría especificar cuando.
—¿Esa recuperación será marginal?
—Si no se mide bien, no podremos notarlo. Es similar a lo que sucede con el Producto: se están mirando mal las cifras; es decir, son negativas, no obstante, el bajón ya aconteció.
—¿Lo peor en esta materia ya pasó?
—No. Esto va con rezago, no es anticipado ni coincidente. Las compañías invierten en sus operarios, confían en ellos, no les agrada echarlos y, entre las cosas que esperan, es determinar si el periodo adverso será relativamente largo ya que, si es corto, se lo aguantan. Cuando se empieza a dar una situación más favorable, también existe incertidumbre. Aunque en un gráfico el desempeño económico tenga forma de “V” o de “W”, al empresario, por una cuestión de prudencia, le conviene aguardar para disminuir o incrementar su planta.

Estancamiento
—Después de la crisis asiática, el desempleo no repuntó hasta los niveles previos a esa recesión.  ¿Cree usted que, una vez que pasen las turbulencias, ocurrirá lo mismo?
—La mejor manera de medir esto es con los niveles de ocupación respecto a la población en edad de trabajar. La historia que cuentan los números es clara: ese componente, entre 1985 y hasta comienzos de la década de los 90, se expandió fuertemente, como en nueve puntos. A partir de 1993 hay una detención y luego, en 1999, se demora mucho en volver a subir y era una inquietud. Desde 2002 se aprecia una recuperación hacia grados parecidos a los del ‘93 y ahora está retrocediendo otra vez. Al mirar esa serie, se consigna que la tasa de empleo oscila en torno a 50% (…) y ahí está el problema de base.
—¿A qué se refiere?
—A que si nos comparamos con los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que es un club al que Chile quiere pertenecer, diría que nuestra tasa de empleo, si no es la más baja, es la penúltima. Las del resto son más altas o mucho más altas; entonces, uno se pregunta ¿cuándo vamos a acercarnos a eso?, ¿cuando dejaremos de estar estancados, considerando ya llevamos diez años así?; ¿vamos a retomar una tendencia creciente para cerrar esa brecha?

Problemas Estructurales
—La coyuntura no es un aporte en esta materia, ¿no le parece?
—Así es. Sin embargo, las cifras nos dicen que esa no es la dificultad; hay algo estructural. En ese sentido y al desagregar los números, la evolución de la ocupación de las mujeres versus la población femenina en edad de trabajar está subiendo pero, por otro lado, hay un descenso sistemático y preocupante de la ocupación masculina, sobre todo entre quienes tienen poca calificación y/o experiencia. Ahí hay una multiplicidad de problemas, como que el salario mínimo quedó muy arriba después del error de aumentarlo a fines de la década pasada. También hay otras regulaciones que adicionan costos y que pesan sobre ese mismo segmento.
—¿Ve otras restricciones?
—En el mundo las tecnologías han modificado la manera en que se hacen las cosas, reduciendo las labores industriales que requieren poca educación pero bastante capital específico, como saber manejar una máquina, la que, no obstante, ha sido sustituida. Eso implica mayor demanda individuos de alto capital humano y ha disminuido la de bajo capital. Si no se deja que eso se acomode vía precios, lo hace a través del empleo.
—¿Podría dar un ejemplo?
—El área agrícola, a mediados de los '80, representaba el 20% del empleo total y hoy está cerca del 10%, y la industrial ha caído cinco puntos en 15 años. El cambio es dramático en la estructura de la variable, principalmente porque estos dos sectores contratan muchas personas con menor capital humano y los que los reemplazan, como servicios, requieren habilidades como alfabetización y uso de computadores.

DIJO  SAPELLI
- “Se observa que la tasa de empleo oscila en torno al 50% (…) y ahí está el problema de base”.

- “Hay una mayor demanda de individuos con alto capital humano y ha disminuido la de bajo capital humano. Si no se deja que eso se acomode vía precios, lo hace a través del empleo”.

- “El área agrícola, a mediados de los 80, representaba el 20% del empleo total y hoy está cerca del 10%, y la industrial ha caído cinco puntos en 15 años. El cambio es dramático en la estructura de la ocupación”.