Cuantiosos capitales extranjeros que pretenden ingresar a Chile no puede hacerlo, porque sólo se pueden dirigir a países que se rigen por la organización de países desarrollados.
El ingreso de Chile a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) –que reúne a los 30 países más desarrollados está cada vez más cerca de concretarse (se espera para fines de año), y esto implicará números beneficios para las empresas nacionales. Pero esto conlleva una preparación de las compañías para que puedan estar en las condiciones adecuadas para las nuevas exigencias que impone el organismo. Claudio Salcedo, abogado socio de Salcedo & Cía. Abogados, sostiene que “el entrar en este tipo de organismos siempre será una ventaja para las empresas nacionales. Estar en la OCDE representa ser reconocido como socio de los países desarrollados, lo que no es algo meramente simbólico, sino que entrega explícitamente una certificación de que el país sigue reglas conocidas y acatadas por empresas que operan en los países del primer mundo que forman parte del organismo”. Esto generaría que otros países miembros se interesen por invertir en nuestro país. Alejandro Hormazábal, economista y director del área precios de transferencia de Salcedo & Cía. Abogados, indica que “el tener las normas que se exigen para ingresar a la OCDE, atrae mucha inversión extranjera, precísamente porque los países que ya pertenecen tienen fondos de inversión que son muy grandes y que sólo se pueden invertir en países miembros, por lo cual las empresas van a poder acceder a un contacto mayor con fuentes de financiamiento que en este momento están vedadas para los países que no pertenezcan a este organismo”.
Preparacion
Respecto a la preparación que las empresas chilenas tienen para enfrentar la situación Hormazábal indica que “en general las empresas chilenas no están preparadas para esta realidad. Pero las que más rápido pueden insertarse son las empresas multinacionales, precisamente porque en otros países (donde tienen operaciones) ya siguen las normas impuestas por la OCDE. Las que tienen sus casas matrices en países miembros ya poseen códigos societarios internos que vienen dados de afuera y tienen el tema de gobierno corporativo resuelto, y también prácticas tributarias que siguen la directrices de OCDE”. Salcedo puntualiza, que pese a que las empresas chilenas no están preparadas en su mayoría para enfrentar el ingreso de Chile a la OCDE, ya hay “compañías que se están preparando y que están pidiendo estudios de transfer pricing. Se están preparando porque no quieren tener esta contingencia que puede ser tremenda, porque eso puede tener un impacto en el resultado final, es decir en sus utilidades”, principalmente por los montos involucrados en las transacciones de las compañías.
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