Asimismo, el CEO de Coface Chile dice que el país “está en recesión y en este ejercicio deberíamos tener un PIB entre -1,2% y -2%”.
- ¿A qué responde la corrección en la calificación de riesgo que Coface ha hecho a 82 países en el año? - A que están afectados por la crisis mundial y la baja del comercio externo. Se aprecia un empeoramiento en muchas economías y lo que medimos es el deterioro de sus empresas, así como de su capacidad de cumplir los compromisos de pago. En ese sentido, vemos que es más peligroso hacer negocios en esos estados, pues hay un aumento del default. - ¿Esas naciones podrían observar un repunte en el corto o mediano plazo? - No por el momento (…) Las de Europa del Este están en una situación muy crítica, algunas necesitaron la ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI) y tienen déficit de cuenta corriente, además de problemas de endeudamiento del sector público y privado en euros, mientras su moneda se deprecia. Por otra parte, Venezuela está complicada políticamente, también por el declive de los valores del petróleo y de las transferencias de divisas para las compañías del exterior, generando dificultades de liquidación a quienes les importan bienes. ¿Cuáles son sus perspectivas para la actividad en el orbe? - Seguimos cayendo, pero a menor velocidad. Proyectamos una contracción de 2,5% en 2009 y un crecimiento de 1,7% el próximo año, lo que estaría impulsado por el mundo emergente, que se expandiría 4,1%, en tanto que los industrializados tendrían una leve recuperación de 0,5%. Con todo, hemos visto un fuerte descenso en el Producto global y un avance en el índice de impagos.
Chile
- En este contexto, ¿cuál es la condición de Chile? - No ha escapado de las turbulencias, está en recesión y en este ejercicio deberíamos tener un PIB entre -1,2% y -2%. Sin embargo, se ha destacado a nivel macro y es por eso que no hemos modificado su clasificación de riesgo. - ¿En qué momento habría una mejoría en la actividad? - Dependerá de la reactivación de la economía mundial, ya que tiene un modelo de mucha apertura. La ventaja es que la banca está sana, lo que es importante para financiar el desarrollo a través de créditos para empresas y personas. Una vez que Asia repunte, subirán los precios de las materias primas y, en el plano doméstico, habrá un beneficio por eso. En otros lugares tendrán un escenario más difícil por la deuda que observan.
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