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26/03/2008

Calidad de Vida Laboral


 
 
 
 
 

Javier Fuenzalida Santander, Superintendente de Seguridad Social, Experto Grupo Gobierno para ISO 26000

Hace pocos días, tuve la oportunidad de asistir como panelista a un interesante y muy alentador seminario. Pude constatar que la Responsabilidad Social está comenzando a ser entendida por  algunos ejecutivos como un modo de hacer empresa que, necesariamente, debe partir por "limpiar la propia casa".
Lo atractivo es que para mejorar la competitividad estos pioneros ponen su foco en mejorar el clima interno preocupándose de aspectos como: capacitación, reconocimiento de méritos, relaciones interpersonales, estabilidad en el empleo, beneficios y prestaciones sociales, actividades extralaborales, organización de la jornada laboral y sistema de promociones y ascensos, por nombrar sólo  algunos.
Fue alentador  porque el relato de las empresas que llevan poco más de un año implementando este modelo reflejó optimismo y buenos resultados. Una de ellas, por ejemplo, redujo sostenidamente sus costos operacionales, el ausentismo laboral llegó a un 0% y hubo una minimización de conflictos laborales.
La jornada también sirvió para confirmar que el diálogo social es la base para avanzar y crecer como sociedad y como país. Digo esto porque este modelo que se desarrolla con el apoyo del Fondef y ejecutado por el centro Vincular de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, está basado en el diálogo permanente entre los trabajadores y los ejecutivos quienes, en conjunto y en acuerdo,  diagnostican, analizan y ejecutan el plan para mejorar la calidad de todos quienes trabajan en la empresa.
Lo más interesante y alentador fue que estas experiencias piloto aún en ejecución -por los menos en sus resultados preliminares- demuestran que las expectativas de negocio y las expectativas de los trabajadores pueden ir de la mano en un ascenso responsable y respetuoso. Que ambos factores pueden ser medidos y evaluados con números y resultados concretos. Todo esto nos reafirma una vez más que la Responsabilidad Social debe partir por casa, es decir, por los propios  trabajadores.