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07/03/2013

Las dos puntas perdidas


 
  Javier Fuenzalida A., Profesor, Universidad Finis Terrae
 
 
 

Es imperativo una evaluación del gasto público para transferir el dispendio ineficiente a inversiones productivas en estas dos puntas: educación pre escolar y capacitación laboral post escolar.

La acumulación de capital físico y el crecimiento demográfico vegetativo explican la menor parte del crecimiento. La debilidad de la productividad total de los factores (PTF) limita severamente nuestro desarrollo económico. Después de varios períodos de contribución negativa apenas acusa un leve aporte positivo recientemente en que ha habido avances significativos, aunque insuficientes, en sus componentes como el impulso al emprendimiento, a la innovación y la reducción del costo de transacción que conllevan, como así mismo la mayor eficiencia en la administración del estado y la justicia (desgraciadamente no se puede sostener los mismo respecto del poder legislativo que aún funciona como en el siglo XIX).

La inversión en capital humano es el punto mas débil de la PTF a pesar del creciente gasto en educación (lo que demuestra una baja productividad). Anteriormente denuncié el atraso de tres siglos en el desarrollo de nuestro sistema educacional, en especial, de la educación superior, sin que haya indicios de ir a la raíz del problema. Más grave aún es la precariedad en la educación pre escolar (jardines infantiles) y de la capacitación laboral post-escolar en beneficio de quienes ingresaron al mercado laboral sin mayores competencias específicas que todo trabajo bien remunerado demanda. Si no mejora, todo gasto en la educación formal será improductivo.

Se ha prometido reiteradamente que se invertiría en la educación pre escolar lo suficiente para que todo niño chileno tenga acceso a esa etapa crucial en su desarrollo y que, de no acceder, estará condenado a ser ciudadanos de segunda categoría. Es la primera punta. Hay un millón de niños de 4 a 6 años y no más de medio millón asiste a los jardines. Los nuevos recursos asignados para esta fase beneficiarán a no más de 60.000 niños, apenas el 12% del total sin cobertura.

La otra punta es la capacitación. Un estudio del Sence demostró resultados trágicos. Todo o 90% de su costo público y privado produce cero impacto en la productividad y en la distribución del ingreso. Ante tal desastre se constituyó una comisión técnica para reformularlo y establecer como objetivo fundamental beneficiar a la población de los primeros quintiles de ingreso y en especial a los desocupados, que en ese estrato nunca ha sido menos del 20%. Los desocupados entre 15 y 24 años suman 573.000 jóvenes y el reciente anuncio beneficiaría apenas a 30.000 jóvenes, al igual que en el caso anterior, absolutamente insuficiente.

Estas dos puntas están actuando como fuerza negativa en la PTF restando fuerza al crecimiento. Consecuentemente la meta del desarrollo se nos sigue alejando mientras pensamos en puentes de US$800 millones o empresas estatales como Enap que quiere distraer recursos fiscales para entrar a vender bencina por litros sin importarle sus cuantiosas pérdidas. Es imperativo una evaluación del gasto público para transferir el dispendio ineficiente a inversiones productivas en estas dos puntas.