| |
 |
| |
Luis A.Riveros, académico U. de Chile |
| |
|
| |
|
| |
 |
Todo hace presagiar que el recorte del gasto deberá ser en Francia bastante más pronunciado.
Enfrentados a una severa crisis económica, los países europeos llevan a cabo visibles esfuerzos de ajuste que deberán perdurar por un buen tiempo.
En España se ha producido un recorte del gasto fiscal de gran importancia, llevando a la disminución del empleo público, reducciones salariales y restricciones importantes en la estructura financiera de programas sociales. Del mismo modo en Francia que, a diferencia del caso español, cuenta con un Presidente perteneciente al mundo del socialismo europeo. Sin embargo, los anuncios recientes han puesto énfasis en que Francia también ha entrado en una senda de ajuste fiscal para poder controlar el severo impacto de la crisis de deuda.
Hay en las medidas anunciadas algunos aspectos que revisten más bien el carácter de ejemplo o testimonio ante la opinión pública y los medios, como es la rebaja de los salarios “altos” en la administración del Estado; pocos recursos se derivarán de este esfuerzo y mucho el costo probable al perder el Estado francés a servidores de alta calificación. No obstante, además de los aspectos relativos al gasto, el énfasis de la política de ajuste de Hollande ha estado en el incremento en los ingresos, basado esto en un aumento en la tasa de tributación a los ingresos altos.
Nuevamente, ésta es una medida que se ve muy bien del punto de vista medial, no obstante, no está claro si acaso los recursos asociados a la misma producirán un efecto significativo para alimentar las cuentas fiscales; todo hace temer que no, puesto que no sólo se trata de márgenes de población minoritarios y, por tanto, poco significativos en materia de recursos, sino también porque el efecto de la recesión impacta de modo muy importante a los ingresos altos.
Todo hace presagiar que el recorte del gasto deberá ser en Francia bastante más pronunciado.
|