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29/08/2012

Por favor váyanse…


 
  Luis A. Riveros, académico U. de Chile
 
 
 

La toma de la Casa Central degrada a la Universidad y confunde a una opinión pública que no entiende la situación vigente ni la plataforma específica.

Una nueva “toma” de la Casa Central de la Universidad de Chile amenaza con prolongarse por tiempo indefinido, con demandas que parecen escalar por encima de cualquier decisión en manos de la institución. Se advierte en este acto una manifestación de descontento muy amplio, de una insatisfacción con demasiados temas, pero con poco sentido de lo que marca la situación real del sistema educacional y universitario.

Se han efectuado avances que habrían resultado impensados hace pocos años, especialmente en materia de financiamiento estudiantil. Por cierto, el “subsidio a la demanda” ha dejado de lado el “subsidio a la oferta” que necesitan las instituciones de acuerdo a su grado de complejidad, lo que se ha hecho notar por parte de los rectores.

Pero la “toma” de la Casa Central no es siquiera una manifestación en defensa del legítimo derecho de la Universidad de Chile a obtener más financiamiento basal para el adecuado desempeño de sus tareas académicas y de investigación. Si lo fuera, sería la peor manera de mostrar una actitud de defensa de la primera y más esencial universidad del país. Esa manifestación, que ahora tiene apoyo oficial de la FECH luego de ser una acción emprendida por un grupo minoritario, no hace más que debilitar aún más a la Universidad de Chile, que ya sufre de agudos problemas derivados de la ausencia de políticas que efectivamente enfaticen la necesidad de sustentar adecuadamente su desarrollo académico.

En el intertanto, esa “toma” no ayuda. Aún más, ella degrada a la Universidad y confunde a una opinión pública que no entiende la situación vigente ni la plataforma específica. ¡Por favor, dejen la Casa Central!, haciendo así un gesto que podría dar paso a hacer comprender de verdad la complejidad de los problemas que vive la Universidad.