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06/07/2012

Opaca transparencia


 
  Enrique Goldfarb, ciudadano chileno
 
 
 

Las actuales andanzas del Consejo no acusan cambio de actitud, sino perseverancia en la misma.

Las recientes peticiones del así llamado Consejo de la Transparencia me inspiran legítimas dudas. Por una parte estuvieron los emails del ministro Larroulet y recientemente se agregó la Cancillería, para que les diera explicaciones sobre los contratos de los diplomáticos a cargo del juicio en La Haya por el problema del límite marítimo con Perú.

Los considero temas de la más alta delicadeza y dificulto que pueda beneficiar a nuestra sociedad que se haga pública tal información. Lo cierto es que lo poco que conozco el referido organismo no es muy halagüeño.

Si mal no recuerdo, tiempo atrás hubo una referencia cuestionando al actual Primer Mandatario que tenía claros tintes políticos mal intencionados, y que provocaron la renuncia de su presidenta, precedida por otra de uno de sus miembros, que a pesar de ser de tendencia contraria, no aceptó verse envuelto en tales prácticas. Escuché a uno de sus integrantes decir que perseguían “transparencia hasta que duela”, y me pregunto con qué ropa pretenden actuar al igual que un Wikileaks o Papaleaks.

Las actuales andanzas del Consejo no acusan cambio de actitud, sino perseverancia en la misma. Si se lee el objeto de esa agencia, el velar por la transparencia del sector público, se percibe más bien como falta radical de humildad. Se justificaría, por ejemplo, que investigaran que los subsidios de vivienda no se entregan sólo a leales al gobierno, o que las reparticiones contraten personal con las debidas calificaciones. Debió, por ejemplo, haberse metido oportunamente en la Onemi para evitar el desastre. En cambio los vemos involucrados en las más altas áreas de gobierno, donde las autoridades no comentan ni con su señora lo que saben para no perjudicar su cometido.

Creo que estamos en presencia de uno de dos problemas. O la personalidad o el carácter de sus integrantes no calzan o es el mismo Consejo el que está demás.