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Ignacio Cienfuegos Spikin Consultor Asociado de RSA PhD © Universiteit Twente |
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Resalta la necesidad de contar con una robusta clase política, pero representativa y sujeta a un activo control ciudadano.
Las instituciones son reconocidas como factor determinante en el desarrollo de las naciones por la literatura especializada. Es así como a nivel macro, las estructuras legales como gubernamentales, son vistas como elementos claves en el desempeño económico de los países.
Por otra parte y a nivel micro, las instituciones influirían en el comportamiento de los individuos, estructurando sus interacciones sociales, políticas y económicas.
Los profesores Robinson y Acemoglu de Harvard y MIT respectivamente, argumentan en su libro “Por qué las naciones fracasan: El origen del poder, prosperidad y pobreza”, que si bien las instituciones son una condición necesaria para el desarrollo, estas deben ser “inclusivas” para alcanzar una real prosperidad.
Por el contrario, instituciones “extractivas”, con el solo objeto de extraer recursos de muchos por unos pocos y preservar los privilegios de una élite, generarían escasos incentivos para la innovación y mantendrían un statu quo en la sociedad. De esta forma, instituciones “inclusivas” contribuirían al fortalecimiento de los derechos de propiedad, a la generación de una cancha pareja, incentivando también la inversión en capital humano y nuevas tecnologías, lo cual conduciría finalmente a un mayor bienestar.
Es así como a partir de observaciones comparadas, estos autores resaltan la necesidad de contar con una robusta clase política, pero representativa y sujeta a un activo control ciudadano.
Asimismo, proponen el soporte tanto del sector privado y el Estado en la asignación de recursos, la entrada libre de nuevos actores, acceso a la educación para la mayoría de los ciudadanos, así como espacios para la toma de decisiones y pluralismo. En nuestro país, las instituciones explican –en parte– los importantes avances que ha tenido Chile. Por ende, a mi juicio, no es hora de demolerlas, sino de hacerlas más “inclusivas”.
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