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Alain Marchant Ingeniero Comercial PUC Presidente Despertares |
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El momento de dar el salto y ponerse los pantalones largos pasa por dejar de ser un gobierno sobreprotector y controlador.
Estamos en abril, tiempo de declaraciones de renta y entrega de balances. Después de un marzo siempre agitado y vertiginoso, abril no es menor. Lo único que puede hacerlo más dulce, es la esperanza de una devolución de los impuestos que diligentemente entregamos en el año al “papá Fisco”. La economía va bien, el empleo también. Salvo manifestaciones que han ido en disminución, es un tiempo que se muestra tentador para poder sentarse a disfrutar. Sin embargo, debería ser un tiempo de poder generar innovaciones y formas de prolongar el crecimiento en el tiempo. Lo ocurrido en Aysén puede ser un incentivo a pensar en acciones concretas y leyes que promuevan la descentralización y el crecimiento en regiones. Es evidente, sobre todo para un santiaguino, que al alejarse de la capital el nivel de servicios va disminuyendo notoriamente. Esto, en pleno siglo XXI, demuestra un “dejarse estar” tanto del Ejecutivo como del Congreso en su conjunto. Personas que fueron elegidas para promover y desarrollar sus distritos o regiones, al parecer no están cumpliendo su cometido. En la medida que se incentive el turismo, el desarrollo de polos industriales u otra forma productiva, se generará el mecanismo lógico de creación de empleos, desarrollo de nuevos y mejores servicios en cada región. A su vez, el gobierno debe perder el temor de controlarlo todo desde Santiago. Es imperativo entregar el control de en qué invertir y qué es importante hacer a las autoridades de las regiones y a estas pedirles informes y auditorías permanentes. El momento de dar el salto y ponerse los pantalones largos pasa por dejar de ser un gobierno sobreprotector y controlador y dejar que los hijos crezcan. Por ello, hay que generar las condiciones para que esto ocurra. El beneficio lo notarán las regiones y todos los chilenos en su conjunto. Así se gobierna para un país.
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