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Por Horacio Pozzo, profesor de Macroeconomía III de la U. Católica de la Plata |
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El escenario de los próximos cuatro años anticipa mayores tensiones para la economía con las cuentas fiscal y externas con menor superávit y mayores obligaciones de la deuda, por lo que los errores en la política económica del país, tendrán un costo mayor
Como era de esperar, la actual presidente arrasó en las elecciones.
En realidad, la reelección presidencial era un hecho. Los candidatos opositores, tenían como objetivo hacer una buena elección que los posicionara a futuro y lograr la mayor cantidad de bancas en el Congreso Nacional. La preocupación de la oposición pasaba por evitar que el oficialismo logre la mayoría de las bancas en el Congreso, hecho que, finalmente no se pudo evitar.
La obtención de la mayoría en el Congreso Nacional por parte del oficialismo tiene diferentes interpretaciones. Para algunos, puede ser visto de buena manera ya que le permitirá al gobierno impulsar las leyes que sean necesarias según los objetivos de política, mientras que para otros puede ser una mala señal ya que puede implicar inestabilidad institucional e incertidumbre en la política económica. En relación a esto, sólo basta con recordar que la Resolución 125 que imponía mayores retenciones a las exportaciones agrícolas, se hubiera votado a favor si el oficialismo hubiese tenido mayoría en el Congreso.
Los antecedentes del gobierno de Cristina Kirchner en relación a los cambios repentinos en las reglas de juego, que se ha reflejado entre otros hechos en la reestatización del sistema de fondos de jubilaciones y pensiones, puede luego de este triunfo generar temores en los inversores extranjeros haciéndoles perder interés por invertir en el país.
Argentina en esta nueva etapa necesitará de los mercados financieros internacionales, por lo que la opinión de las calificadoras de riesgos sobre cómo ven el nuevo escenario en el que se encuentra el país, resultará de gran importancia.
Para agradar a los mercados internacionales y mantener la tranquilidad de los inversores locales, el gobierno de Cristina Kirchner deberá implementar un cambio importante en la dirección de su política económica, que incluya una atención decidida al control de la inflación, mayor transparencia de las estadísticas y mayor previsibilidad. El escenario de los próximos cuatro años anticipa mayores tensiones para la economía argentina con las cuentas fiscal y externas con menor superávit y mayores obligaciones de la deuda, por lo que los errores en la política económica del país, tendrán un costo mayor que lo que ha tenido hasta el momento.
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