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Horacio Pozzo, profesor de Macroeconomía Universidad Católica de La Plata |
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Este año en Argentina las elecciones presidenciales jugarán un rol especialmente clave para la marcha futura de la economía, pues desde ya se anticipa que los ajustes que la actividad necesita no se llevarán a cabo durante el ejercicio. En el escenario electoral, todavía se están tejiendo las diferentes alianzas, y es por ello que los candidatos no han salido definitivamente a la luz. Por el oficialismo, y ante la repentina desaparición física de Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner aparece como la única opción. La posibilidad de su reelección dependerá principalmente de la capacidad de la oposición para generar un candidato serio que pueda atraer a los votantes. Un triunfo de la actual Mandataria implicará la continuidad del actual modelo económico, y limitará las expectativas de ajustes necesarios. Una derrota oficialista, probablemente implique un cambio hacia una mayor racionalidad en el manejo de la política fiscal y de precios, y una mayor capacidad de anticipación en esta línea. Si bien el 2010 resultó muy positivo, los problemas en la actividad son varios y amenazan la continuidad del crecimiento económico, el que se espera sea superior al 5% en 2011. El deterioro del superávit fiscal, la aceleración inflacionaria y las tensiones salariales crecientes, un sector externo que enfrenta un tipo de cambio real que se sigue apreciando y que cada vez más depende de los commodities agrícolas, son sólo algunos de los focos de tensión. Como datos positivos, vemos que los precios agrícolas seguirán en niveles más que positivos como para generar una interesante entrada de divisas, al tiempo que las muy buenas perspectivas de la economía brasileña seguirán impulsando la demanda externa de sectores claves como el automotriz. Además, las bajas tasas internacionales resultan positivas para la economía argentina, que busca retornar a los mercados extranjeros. Esto dará algo de oxígeno para que la próxima gestión pueda realizar los ajustes que la economía requiere. En este sentido, el posible acuerdo con el Club de París y la estabilidad cambiaria limitarían la incertidumbre inherente al proceso eleccionario. Con todo, hay que estar atento a las falencias exhibidas por este Gobierno. El deterioro fiscal no se detendrá, y el gasto público seguirá creciendo por encima de los ingresos.
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