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29/07/2010

El Dilema de


 
  Mario A. Morales Parragué, director Observatorio de RSE y Transparencia, FEN, U. de Chile
 
 
 

Cada cierto tiempo, se evidencia que Chile se transforma aceleradamente en un país cada vez más desigual. En esta oportunidad fue el turno de la Casen, que muestra el efecto de causas conocidas.

Hay consenso en que son dos los factores más relevantes que provocan dicha desigualdad: la mala calidad de la educación, que provoca un problema de capital humano, y la situación de las empresas más pequeñas, que absorben la mayor parte del empleo y que cada vez representan menor proporción de las ganancias que se generan en el sistema.

Un importante componente del segundo factor, es el que tiene que ver con el rol de “creación de valor” que poseen nuestras empresas, sobre el cual se premia anualmente a las que muestran el mejor desempeño para los accionistas, medido por una metodología denominada EVA (Economic Value Added) la que, sin embargo, es incapaz de reconocer si el valor es creado o simplemente transferido.

En una sociedad en que la empresa juega un rol fundamental en el desarrollo económico y donde se espera creación de valor, debemos tener mucho cuidado en la forma cómo lo medimos, pues inducirá comportamiento y generarán acciones específicas que contribuirán a incrementar o reducir la brecha de desigualdad.

El denominado valor, se debe medir en cuanto a la forma cómo se genera, no sólo en cuanto a su resultado. Una empresa que produce ganancias a sus accionistas y se premia aplicando EVA, podría estar generando ese valor por transferencias netas desde sus clientes, proveedores o trabajadores, con medidas como subir artificialmente los precios, pagar facturas a 90 días o quitando beneficios a sus empleados, todos ejemplos donde lo que gana uno, lo pierde otro.

Crear valor es un gran desafío para la empresa e implica creatividad, innovación y respeto a todos con quienes se relaciona. Transferir valor e incluso destruirlo es más simple y muchas veces más cómodo, pero muy costoso para nuestra sociedad.

Los resultados de la Casen, el Simce y la PSU, por nombrar algunos “eventos”, que cada cierto tiempo prenden las alertas de la ciudadanía, nos deben llevar a reflexionar de cuán distinto sería nuestro país si el esfuerzo estuviese puesto permanentemente en crear valor y no en transferirlo de unos a otros.